Por Ubaldo Alvarez A ||

La noticia del accidente de la miniván que dejó seis fallecidos y ocho heridos en la madrugada de hoy me conmocionó profundamente. Más allá del dolor inmediato y la pérdida irreparable para las familias afectadas, este trágico accidente nos obliga a reflexionar sobre un problema persistente en nuestras carreteras: la falta de seguridad y la irresponsabilidad en el transporte de pasajeros.

El comunicado de la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) reveló que la miniván involucrada, con placa de rodaje VFH-969 y perteneciente a la empresa de transportes y turismo S & Y SAC, no contaba con autorización para realizar el servicio de transporte de pasajeros. Este dato no solo es alarmante, sino que también es un reflejo de una situación que se repite con demasiada frecuencia en nuestro país. A pesar de que el vehículo contaba con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT) y el Certificado de Inspección Técnica Vehicular (CITV) vigentes, la renuncia a la autorización por parte de la empresa el 25 de enero de 2024, y el hecho de que el viaje se realizaba con la finalidad de evadir el peaje y el control de las autoridades, muestra una clara intención de operar al margen de la ley.

Este incidente pone de manifiesto varias cuestiones claves. En primer lugar, debemos cuestionar la efectividad de las medidas de control y fiscalización existentes. La Sutran mencionó que ha ejecutado más de 200 operativos contra el transporte no autorizado en la región de Arequipa, resultando en 215 infracciones. Sin embargo, parece que estas acciones no son suficientes para disuadir a las empresas de transporte de operar sin las debidas autorizaciones. La pregunta es: ¿qué más se puede hacer para evitar que se sigan produciendo estos viajes ilegales y peligrosos?

En segundo lugar, es fundamental analizar la responsabilidad de las empresas de transporte. La decisión de renunciar a la autorización para el servicio de transporte de pasajeros por parte de S & Y SAC y continuar operando de manera clandestina es una muestra de negligencia grave. Las empresas deben ser conscientes de que su principal responsabilidad es garantizar la seguridad de sus pasajeros. Operar sin autorización no solo es ilegal, sino que también pone en riesgo la vida de las personas que confían en sus servicios.

Además, este caso destaca la necesidad de mejorar la infraestructura y los mecanismos de control en las carreteras. El hecho de que la miniván estuviera evadiendo un peaje y el control de las autoridades sugiere que existen fallos en el sistema que permiten que estos vehículos ilegales circulen sin ser detectados. ¿Cómo podemos reforzar estos puntos de control para asegurar que todos los vehículos que transportan pasajeros cumplen con las normativas vigentes?

No podemos pasar por alto la importancia de la educación y la concienciación tanto de los conductores como de los pasajeros. Los conductores deben entender que operar sin las autorizaciones necesarias no solo pone en riesgo su vida, sino también la de sus pasajeros y otros usuarios de la carretera. Los pasajeros, por su parte, deben estar informados sobre sus derechos y exigir viajar en vehículos que cumplan con todas las normativas de seguridad. Es un trabajo conjunto de las autoridades, las empresas y los ciudadanos para crear una cultura de responsabilidad y seguridad en el transporte.

La supervisión y la fiscalización son esenciales, pero no suficientes. La Sutran y otras autoridades competentes deben trabajar en estrategias más efectivas para prevenir este tipo de tragedias. Esto puede incluir un aumento en el número de operativos, el uso de tecnología avanzada para la detección de vehículos no autorizados, y sanciones más severas para las empresas y conductores que infrinjan las normativas. Además, es decisivo que se realicen campañas de concienciación para que los ciudadanos comprendan la importancia de viajar en vehículos autorizados y se nieguen a utilizar servicios ilegales.

La tragedia ocurrida nos recuerda la fragilidad de la vida y la importancia de tomar todas las medidas necesarias para protegerla. Cada accidente que se produce no solo es una estadística más, sino una vida truncada, una familia destruida, un futuro que nunca se realizará. Es nuestra responsabilidad como sociedad exigir y trabajar por un sistema de transporte seguro y responsable.

En mi opinión, es imprescindible que se establezcan políticas más rigurosas para la concesión de autorizaciones y que estas sean acompañadas de un seguimiento continuo. No basta con otorgar permisos; debe haber un monitoreo constante para asegurar que las empresas cumplen con todas las normativas. Asimismo, la implementación de tecnología de rastreo y monitoreo en tiempo real puede ser una herramienta valiosa para las autoridades, permitiéndoles detectar y actuar de inmediato ante cualquier irregularidad.

La seguridad en el transporte terrestre es un derecho de todos los ciudadanos y una obligación de las autoridades y las empresas de transporte. No podemos permitir que la negligencia y la falta de responsabilidad sigan cobrando vidas en nuestras carreteras. Es hora de tomar medidas decisivas y efectivas para prevenir futuras tragedias y garantizar que todos los viajes se realicen en condiciones seguras y legales.

En conclusión, el trágico accidente de la miniván en Arequipa es un llamado urgente a la acción. Necesitamos un sistema de transporte más seguro, eficiente y responsable. Esto requiere un esfuerzo conjunto de autoridades, empresas y ciudadanos. La vida de las personas no puede ser puesta en juego por la irresponsabilidad y la negligencia. Debemos exigir y trabajar por un transporte que priorice la seguridad y el bienestar de todos. Solo así podremos evitar que tragedias como esta se repitan y asegurar que nuestras carreteras sean un lugar seguro para todos los que  transitamos.