Por Ubaldo Alvarez A ||

En el mundo de la minería, las estimaciones de recursos minerales no solo representan un dato técnico; son la semilla de lo que podría ser el futuro de una región, una empresa y sus habitantes. En el caso del proyecto Tassa, ubicado en el distrito de Ubinas, en la provincia de Sánchez Cerro, región Moquegua, la reciente estimación realizada por la minera australiana Patriot Resources, reveló un dato que no pasa desapercibido: 31.4 millones de onzas equivalentes de plata (Moz AgEq). El dato parece prometedor, pero detrás de estos números se esconden preguntas complejas sobre el impacto ambiental, la responsabilidad social y el verdadero beneficio para la comunidad local.

La estimación realizada bajo el estándar internacional JORC 2012 arroja un total de 18.53 millones de toneladas con una ley promedio de 52.68 gramos por tonelada de plata equivalente (g/t AgEq). Si bien la cifra de 31.4 millones de onzas de plata equivalentes es impresionante, lo que realmente debe llamar nuestra atención es la composición del recurso. La plata representa un 81% del valor metálico contenido, pero el resto proviene de otros metales como oro, cobre, plomo y zinc. Esta variabilidad en los metales de interés es clave, ya que afecta tanto la estrategia de explotación como la rentabilidad del proyecto.

Pero más allá de las cifras, es esencial considerar el contexto geológico y social en el que se ubica este proyecto. Moquegua, una región con una rica tradición minera, ha sido históricamente conocida por sus yacimientos polimetálicos y epitermales. El hecho de que el sistema mineralizado se extienda a lo largo de una tendencia estructural de 2.8 kilómetros y permanezca poco perforado abre la puerta a un potencial de expansión significativo. La minera ya contempla perforaciones adicionales para aumentar la estimación de recursos a un rango de entre 40 millones y 87 millones de onzas equivalentes de plata. Pero, ¿es este realmente el principal interés de la empresa?

Como ciudadano del sector, sé que la minería tiene una capacidad única de transformar regiones, pero también de generar conflictos. A nivel corporativo, la adquisición de Tassa por parte de Patriot Resources parece ser un paso clave en su estrategia de consolidación de activos de metales preciosos en zonas geológicamente atractivas. El presidente ejecutivo de la compañía, Hugh Warner, lo ve como un hito dentro de su plan de crecimiento. Sin embargo, lo que para una empresa representa una oportunidad de crecimiento, para las comunidades locales puede significar una serie de desafíos. En este caso, la comunidad campesina de Tassa, que desde la época colonial ha sido testigo de la explotación minera, debe ser vista no solo como la receptora de un proyecto económico, sino como los verdaderos propietarios del territorio. ¿De qué sirve que un proyecto tan prometedor se lleve a cabo si no se toman en cuenta las necesidades y derechos de los pueblos originarios?

En la comunidad de Tassa, el cerro de Pirhuani es un lugar emblemático de color rojizo, con aguas de varios colores y enormes socavones que datan de la época colonial. Sin embargo, lo que antes era una fuente de ingresos, ahora se presenta como un desafío: la explotación del mineral ha dejado huellas profundas en el paisaje y en las vidas de los pobladores. Los socavones, con profundidades de 100 a 150 metros, evidencian un legado de actividades mineras.

Como sociedad, debemos preguntarnos: ¿realmente el proyecto Tassa será una bendición para la región de Moquegua? Los beneficios económicos de la minería son innegables, pero ¿cómo asegurarnos de que los beneficios lleguen a las personas que realmente lo necesitan? ¿Qué pasará con el impacto ambiental y social de la expansión minera? En un contexto de creciente interés global por los activos de plata, la minería tiene una oportunidad única de modernizarse, de ser responsable con el medio ambiente y de establecer relaciones de confianza con las comunidades locales.

La clave está en la responsabilidad de la empresa concesionaria. Patriot Resources debe ser consciente de que no está trabajando en un terreno vacío, sino en una tierra con una rica historia y con habitantes que, durante siglos, han vivido de sus recursos naturales. Los verdaderos beneficiarios de este proyecto deben ser, sin duda, los pobladores de Tassa. Ellos son los custodios de esta tierra, y no podemos olvidar que la minería, cuando se realiza con conciencia, puede ser una fuerza para el bien común. Sin embargo, si no se toman las decisiones correctas, el proyecto Tassa podría convertirse en un nuevo ejemplo de cómo la minería, lejos de ser una bendición, puede ser una maldición para las comunidades locales.

Finalmente, el proyecto Tassa tiene un gran potencial, pero también una gran responsabilidad. Como sociedad, debemos exigir que las empresas mineras operen de manera ética, que no solo se centren en los beneficios económicos inmediatos, sino que también se preocupen por el bienestar de las comunidades donde operan. El futuro de Moquegua no solo depende de cuántas onzas de plata se extraigan de sus tierras, sino de cómo se gestionen los recursos para asegurar un desarrollo sostenible, inclusivo y justo para todos. En un mundo donde la minería tiene un papel decisivo, es vital que avancemos hacia una minería más responsable y consciente de los impactos que genera. La minería de hoy debe ser la minería del mañana: una minería que no solo saque recursos de la tierra, sino que también deje un legado positivo para las generaciones venideras.