A doce días de las elecciones declaro con compromiso: voy a votar por Rafael López Aliaga por convicción ideológica y confianza en su programa de gobierno. Académica y personalmente defiendo tres principios fundamentales que coinciden con Renovación Popular: Dios, patria y familia. Dios es la fuente de los valores universales. Sin él la moral íntima y la moral pública sería solo relativa o subjetiva. Los principios éticos que deben regir al Estado, como el respeto por la dignidad humana y el derecho a la vida (incluida la del concebido) provienen no solo del hombre sino del Creador.
La patria, entre tanto, es la extensión natural de la comunidad y la historia compartida. No se trata solo de un territorio, sino de una herencia cultural, lingüística y de valores que deben protegerse para mantener nuestra identidad nacional, fomentar la cohesión social y defender el bien común con solidaridad frente al materialismo e individualismo egoísta. La familia es la célula fundamental de la sociedad y desde ella se educa, se transmiten valores y se crean las barreras para que un Estado megalómano no reemplace a nuestros padres, ancestros y descendientes, sino que les sirva democrática y eficientemente.
Creo con firmeza que los tres pilares de Dios, patria y familia constituyen una estructura de lealtades que son las que López Aliaga defiende: lealtad a lo divino, lealtad a nuestro pueblo y lealtad a nuestros orígenes y tradiciones. El rol del gobierno debe ser fomentar institucionalmente el equilibrio de la vida espiritual, social y privada. Por eso repudio cualquier ideología socializante, comunista y mercantilista.
No me gusta encasillarme en etiquetas, pero sí, soy un neoconservador o de derecha liberal-conservadora. En lo económico defiendo el libre mercado que funcione con orden y sin abusos, la propiedad privada, la baja intervención del Estado y la reducción de impuestos. En lo social defiendo instituciones tradicionales (familia, religión, orden) y valores morales judeocristianos. Milito contra los cambios revolucionarios y la violencia.
En resumen, quiero libertad para producir y comerciar, pero tradición para convivir.
López Aliaga no es perfecto, pero su trayectoria personal y su obra pública se acercan a lo que busco como ciudadano peruano. Respeto posiciones alternativas y valoro a otros líderes partidarios, pero en estas elecciones el enemigo es la izquierda.
Tenemos que derrotarla votando por una fórmula presidencial y un Parlamento que devuelvan la esperanza de consolidar un país poderoso, unido y solidario.
Columnista Diario Expreso
Foto: Andina